Es alargada, de color blanco-crema, parecida a una zanahoria gruesa. Tiene un sabor amargo y terroso, y en la cocina tradicional se come hervida, al horno o incluso tostada para infusiones (como sustituto del café).
Aquí van algunas formas de prepararla hervida y en recetas sencillas:
1. Achicoria hervida con aceite y limón
Lavar bien la raíz, pelarla y cortarla en rodajas.
Hervir en agua con un poco de sal durante 20-25 minutos hasta que esté tierna.
Escurrir y servir con un hilo de aceite de oliva y jugo de limón.
Queda como una guarnición ligera y digestiva.
2. Puré de raíz de achicoria
Hervir la raíz pelada y en trozos hasta que esté blanda.
Hacer un puré, mezclándola con papa o batata para suavizar el amargor.
Agregar un poco de manteca, leche o aceite de oliva.
Acompaña muy bien carnes o pescados.
3. Raíz de achicoria salteada
Hervirla primero en rodajas hasta que esté tierna.
Escurrir bien.
Luego saltear en sartén con ajo, perejil y un poco de aceite.
Da un toque rústico y sabroso, parecido a la papa dorada pero con su amargor característico.
4. Gratinado de achicoria
Hervir la raíz cortada en bastones.
Colocarla en una fuente para horno.
Cubrir con salsa blanca o crema, espolvorear queso rallado.
Gratinar hasta que se dore.
Plato de invierno, cálido y nutritivo.
5. Infusión de raíz de achicoria tostada (opcional)
Cortar la raíz en trocitos, tostarla al horno hasta que esté bien seca y dorada.
Molerla y preparar como si fuera café de filtro.
Se usaba antiguamente como “café de achicoria”, digestivo y sin cafeína.
La achicoria (tanto sus hojas como su raíz) no solo aporta vitamina D, sino que contiene varios nutrientes interesantes.
Aquí un resumen:
Nutrientes principales de la achicoria
Fibra: muy abundante, sobre todo la raíz (rica en inulina, un tipo de fibra prebiótica que favorece la flora intestinal y la digestión).
Vitaminas:
Vitamina A (en forma de betacarotenos, buena para la vista y la piel).
Vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B6, ácido fólico), importantes para energía y sistema nervioso.
Vitamina C (antioxidante, refuerza defensas).
Un poco de vitamina K (beneficia huesos y coagulación).
Minerales:
Potasio (equilibrio de líquidos y presión arterial).
Calcio (huesos y músculos).
Magnesio (relajación muscular, sistema nervioso).
Hierro (formación de glóbulos rojos).
Zinc y cobre (inmunidad y piel).
Propiedades destacadas
Digestiva: por su amargor, estimula la producción de bilis.
Depurativa: ayuda al hígado y riñones a eliminar toxinas.
Prebiótica: la inulina de la raíz favorece las bacterias buenas del intestino.
Ligeramente diurética: colabora en eliminar líquidos retenidos.
En resumen, no solo tiene vitamina D, sino un conjunto amplio de vitaminas, minerales y fibras que la hacen una verdura muy completa, especialmente para la digestión y la salud intestinal.
La raíz de achicoria, que es la que suele encontrarse en los supermercados.
Es un alimento muy noble, y aunque tiene un sabor amargo, bien preparado resulta delicioso.
Formas de preparar la raíz de achicoria
1. Hervida al natural
Lavar bien, pelar y cortar en bastones o rodajas.
Hervir en agua con un poco de sal durante 20–25 minutos, hasta que quede tierna.
Se puede comer sola con un toque de aceite de oliva, limón o vinagre suave.
Es la forma más simple, digestiva y depurativa.
2. Puré suave de achicoria
Hervir la raíz en trozos hasta ablandar.
Triturar junto con papa o batata (para suavizar el amargor).
Agregar un poco de aceite de oliva o manteca, sal y nuez moscada.
Acompaña carnes, pescados o puede ser un plato ligero en sí mismo.
3. Achicoria salteada con ajo y perejil
Primero hervir en rodajas para quitar parte del amargor.
Escurrir bien.
Saltear en sartén con aceite de oliva, ajo picado y perejil fresco.
Ideal como guarnición rápida, estilo “papas al ajillo” pero más livianas.
4. Gratinado al horno
Hervir la raíz cortada en bastones gruesos.
Colocar en una fuente para horno.
Cubrir con salsa blanca ligera o crema, espolvorear queso rallado.
Gratinar hasta dorar.
5. Raíz de achicoria rebozada
Cortar en bastones y hervir unos minutos hasta que estén al dente.
Pasar por huevo batido y luego pan rallado o harina de arroz.
Dorar al horno o sartén.
Quedan como “palitos vegetales”, crocantes por fuera y suaves por dentro.
6. Infusión (tipo café de achicoria)
Cortar la raíz en rodajas finas, tostarla al horno hasta que esté bien seca y dorada.
Moler y usar como si fuera café de filtro o infusión.
Es digestiva y ligeramente amarga.
La clave con la raíz de achicoria es que el amargor se suaviza:
Si se combina con papa, batata o calabaza.
Si se acompaña con quesos o salsas suaves.
Si se cocina al horno con hierbas.





