La semilla de cajú, también conocida como nuez de la India, anacardo o cashew (nombre científico:
Anacardium occidentale), es la semilla comestible del fruto del árbol de cajú. Aunque se la llama “nuez”, en realidad no es una nuez verdadera, sino una semilla.
Características:
Origen: Es originaria de Brasil, pero hoy se cultiva ampliamente en países tropicales como India, Vietnam, Nigeria y algunos países de Centroamérica.
Forma: Curvada, como una media luna.
Color: Crudo es de color marfil o grisáceo; tostado se vuelve marrón claro.
Beneficios nutricionales:
Rica en grasas saludables (ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados), buenas para el corazón.
Buena fuente de proteínas vegetales.
Contiene minerales importantes: magnesio, fósforo, zinc, cobre, hierro y manganeso.
Aporta antioxidantes como la vitamina E y compuestos fenólicos.
Ayuda a mantener la piel, los huesos y el sistema inmunológico saludables.
Formas de consumo:
Cruda o tostada (¡importante!: la semilla cruda debe procesarse cuidadosamente, ya que contiene urushiol, un compuesto irritante similar al del zumaque venenoso. Las que se venden como “crudas” en tiendas ya han sido tratadas para eliminar esa sustancia).
En leches vegetales, cremas o salsas veganas.
En manteca de cajú (alternativa a la de maní).
En repostería, ensaladas, cereales o snacks saludables.
Precauciones:
Por su contenido calórico y graso, conviene consumirla con moderación, especialmente si se sigue una dieta baja en calorías.
Algunas personas pueden ser alérgicas a las nueces, incluido el cajú.
1. Crema de cajú para untar (vegana y sin lácteos)
Ingredientes:
1 taza de cajú (remojados en agua caliente por 4–6 horas o agua hirviendo por 20 minutos)
1/2 taza de agua (puede ser ajustada)
1 cdita de jugo de limón o vinagre de manzana
1 pizca de sal marina
Opcional: ajo en polvo, cúrcuma o levadura nutricional para sabor tipo queso
Preparación:
Escurrí los cajú y ponelos en una licuadora con el resto de los ingredientes.
Licuá hasta lograr una textura cremosa y suave.
Guardá en un frasco de vidrio en la heladera. Dura aprox. 5 días.
Se puede usar como dip, para untar sobre rodajas de pepino, zanahoria o como aderezo para ensaladas.
2. Helado cremoso de cajú (sin azúcar ni harina)
Ingredientes:
1 taza de cajú remojados
1 banana madura congelada
1 cdita de esencia de vainilla
Stevia o dátiles (opcional)
1/4 taza de leche vegetal (almendra, coco, etc.)
Preparación:
Licuá todos los ingredientes hasta que quede una crema tipo helado.
Llevalo al freezer por 1-2 horas si querés una textura más firme.
Podés decorarlo con canela o semillas.
“Queso parmesano” de cajú (vegano y sin lactosa)
Ingredientes:
1/2 taza de cajú
2 cdas de levadura nutricional
1 pizca de sal marina
Opcional: ajo en polvo
Preparación:
Procesá en seco los ingredientes hasta obtener una textura arenosa.
Guardalo en un frasco seco. Se conserva por semanas.
Ideal para espolvorear sobre verduras, ensaladas o platos de vegetales salteados.
Si te interesa usarlo como colación o snack, podés tostar ligeramente los cajú con un toque de cúrcuma, pimienta y sal marina. Te dan energía y son sabrosos sin caer en lo procesado.
Torta cremosa de cajú y coco (sin horno, sin gluten, sin azúcar)
Base:
1 taza de almendras o nueces (o mezcla de frutos secos)
1/2 taza de coco rallado
6 dátiles sin carozo (remojados 10 minutos en agua caliente)
1 cdita de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Relleno cremoso:
2 tazas de cajú crudos (remojados 4–6 horas o 30 min en agua caliente)
1/3 taza de aceite de coco (derretido)
1/3 taza de leche de coco (o vegetal)
Jugo de 1 limón
Ralladura de 1 limón (opcional)
3–4 cdas de miel, stevia líquida o sirope de dátiles (según dulzor deseado)
1 cdita de esencia de vainilla
Preparación:
Base:
Procesá todos los ingredientes de la base hasta formar una masa pegajosa.
Forrá un molde pequeño (de 18–20 cm) con papel vegetal y presioná la mezcla para formar la base. Llevá al freezer mientras hacés el relleno.
Relleno:
Colocá todos los ingredientes del relleno en la licuadora hasta que quede una crema suave y espesa.
Volcá sobre la base ya fría, alisá la superficie y llevá al freezer por al menos 3 horas (ideal de un día para otro).
Sacá 15 minutos antes de servir. Podés decorar con coco rallado, cajú picado o frutos rojos.
Tips:
Si querés que tenga un toque chocolatoso, podés añadir 2–3 cdas de cacao puro al relleno.
También podés usar un poco de café instantáneo para una versión «moka».
Dura en la heladera unos 4 días y en el freezer hasta 1 mes.





