Aquí tienes un método paso a paso:
Corta el kiwi por la mitad a lo largo. Utiliza un cuchillo afilado para hacer un corte limpio.
Una vez que tengas las mitades, usa una cuchara pequeña para raspar suavemente alrededor del borde de la pulpa del kiwi. Esto ayudará a separar la pulpa de la cáscara.
Con cuidado, agarra la pulpa del kiwi con los dedos y levántala ligeramente. Las semillas estarán incrustadas en la pulpa.
Usa la punta de la cuchara o tus dedos para retirar las semillas de la pulpa. Puedes hacerlo presionando suavemente las semillas hacia afuera o raspando con la cuchara.
Una vez que hayas extraído todas las semillas, puedes usarlas como desees. Son deliciosas añadidas a ensaladas de frutas, batidos o simplemente para disfrutarlas solas.
Recuerda que las semillas de kiwi son comestibles y tienen un sabor suave y crujiente.
Para hacer espolvoreado de kiwi sobre confites, sigue estos pasos:
Extrae las semillas del kiwi siguiendo los pasos que te mencioné antes.
Luego, coloca las semillas de kiwi en un colador y enjuágalas bajo agua fría para quitar cualquier residuo de pulpa.
Sécalas cuidadosamente con una toalla de papel para eliminar el exceso de humedad.
Extiende las semillas de kiwi en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino o en una rejilla para enfriar.
Deja que las semillas de kiwi se sequen al aire durante varias horas o durante la noche. Es importante que estén completamente secas para que no se peguen entre sí cuando las mezcles con los confites.
Una vez que estén secas, mezcla las semillas de kiwi con los confites en un tazón. Puedes usar confites de chocolate, confites de colores o cualquier otro tipo de confite que prefieras.
Revuelve suavemente la mezcla para asegurarte de que las semillas de kiwi estén distribuidas de manera uniforme entre los confites.
Cuando estés listo para servir, espolvorea la mezcla de semillas de kiwi y confites sobre tus postres, como cupcakes, helados o pasteles.
Cómo tamizarlas y secarlas:
Para tamizar y secar las semillas de kiwi, sigue estos pasos:
Coloca las semillas de kiwi en un colador de malla fina. Esto ayudará a separar las semillas de cualquier pulpa residual.
Enjuaga suavemente las semillas de kiwi bajo agua fría, moviendo el colador para asegurarte de que todas las semillas estén bien enjuagadas.
Una vez que hayas enjuagado las semillas, sacude el colador para eliminar el exceso de agua.
Luego, coloca las semillas en una toalla de papel o un paño limpio y seco. Extiéndelas en una capa uniforme.
Usa otra toalla de papel o paño limpio para cubrir las semillas y presiona suavemente para absorber cualquier humedad restante.
Deja las semillas en la toalla de papel o paño para que se sequen al aire durante varias horas o durante la noche. Es importante que estén completamente secas antes de usarlas en tu receta.
Una vez que las semillas estén secas, puedes almacenarlas en un recipiente hermético hasta que estés listo para usarlas.
¡Ahora tus semillas de kiwi están listas para ser espolvoreadas sobre tus confites o añadidas a tus recetas favoritas!
Las semillas de kiwi, al igual que la fruta misma, tienen varias propiedades nutricionales y beneficios para la salud.
Ricas en nutrientes:
Las semillas de kiwi contienen una buena cantidad de vitaminas y minerales, incluyendo vitamina C, vitamina E, vitamina K, folato, potasio y fibra dietética.
Alto contenido de antioxidantes:
Las semillas de kiwi son ricas en antioxidantes, como la vitamina C y los polifenoles, que ayudan a combatir el daño oxidativo en el cuerpo y a reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Beneficios para la digestión:
La fibra dietética presente en las semillas de kiwi puede ayudar a promover la salud digestiva al mejorar la regularidad intestinal y prevenir el estreñimiento.
Apoyo al sistema inmunológico:
La vitamina C presente en las semillas de kiwi es conocida por su papel en el fortalecimiento del sistema inmunológico y la protección contra enfermedades infecciosas.
Salud cardiovascular:
El potasio contenido en las semillas de kiwi puede ayudar a mantener la presión arterial bajo control y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Salud ósea:
La vitamina K presente en las semillas de kiwi es importante para la salud ósea, ya que ayuda en la absorción de calcio y en la formación de huesos.
Propiedades antiinflamatorias:
Algunos estudios sugieren que ciertos compuestos presentes en las semillas de kiwi pueden tener propiedades antiinflamatorias, lo que podría ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo.
Es importante tener en cuenta que las semillas de kiwi son pequeñas y crujientes, por lo que es posible que algunas personas prefieran triturarlas antes de consumirlas. Además, si tienes alergia al kiwi, es posible que también seas alérgico a las semillas, por lo que debes tener cuidado al consumirlas. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de hacer cambios significativos en tu dieta.





