El aceite de argán tiene una muy buena reputación para el cuidado del cabello porque es rico en ácidos grasos (especialmente oleico y linoleico) y vitamina E. No «repara» una punta abierta ya dañada —eso solo se elimina cortándola—, pero sí puede ayudar a que el cabello se vea más suave, brillante y protegido frente a la sequedad y el roce.
¿Qué beneficios puede aportar en las puntas?
Reduce el aspecto de encrespamiento (frizz).
Aporta brillo sin dejar una sensación demasiado pesada.
Ayuda a retener la humedad dentro de la fibra capilar.
Disminuye el daño por cepillado y roce.
Hace que las puntas se sientan más suaves y manejables.
Cómo usarlo correctamente
La cantidad es muy importante. Con el aceite de argán, menos suele ser más.
Lava y seca el cabello con toalla o deja que esté completamente seco.
Coloca 1 o 2 gotas en la palma de la mano.
Frota las manos para distribuir el aceite.
Aplica únicamente desde la mitad del cabello hacia las puntas.
Evita las raíces, especialmente si tienes el cabello fino o graso.
Si tu cabello es largo, muy seco o rizado, puedes necesitar 3 o 4 gotas.
Tratamiento intensivo
Una o dos veces por semana:
Aplica una pequeña cantidad en medios y puntas.
Déjalo actuar entre 30 minutos y toda la noche.
Lava el cabello normalmente al día siguiente.
Esto suele dejar el cabello más suave y flexible.
¿Se puede hacer aceite de argán casero?
El auténtico aceite de argán se obtiene de las semillas del fruto del árbol de argán, originario de Marruecos. El proceso requiere extraer las semillas, triturarlas y prensarlas, generalmente con maquinaria especializada. Por eso, hacerlo en casa no suele ser práctico.
Lo más recomendable es comprar un aceite de argán puro y de buena calidad. Busca en la etiqueta que indique «100 % aceite de argán» o «Argania spinosa kernel oil» como ingrediente principal.
Otras alternativas útiles para las puntas
Si no consigues aceite de argán, también suelen funcionar bien:
Aceite de coco: penetra bastante bien en la fibra capilar.
Aceite de jojoba: ligero y poco graso.
Aceite de almendras: aporta suavidad y brillo.
Un consejo sencillo y efectivo
Si tu objetivo es tener las puntas más sedosas y protegidas, una rutina muy simple suele dar buenos resultados:
Utiliza un champú suave.
Aplica acondicionador en cada lavado.
Usa 1 o 2 gotas de aceite de argán o aceites alternativa de coco, etc. en las puntas después del secado.
Reduce el uso excesivo de planchitas y secadores muy calientes.
Recorta las puntas cada 2 o 3 meses si notas que se abren.





