La manzanilla es una de las plantas medicinales más conocidas y apreciadas en distintas culturas. Su delicada flor blanca, con el centro amarillo y su aroma característico, ha acompañado durante siglos a las personas como una planta utilizada tradicionalmente para aliviar diferentes molestias.
Su nombre científico más utilizado en fitoterapia es Matricaria recutita L., también conocida como Matricaria chamomilla o manzanilla alemana. Pertenece a la familia de las Asteráceas, la misma familia botánica a la que pertenecen las margaritas.
¿Dónde crece la manzanilla?
La manzanilla es una planta anual que tiene su origen en amplias regiones de Europa, el norte de África y Asia templada. Con el paso del tiempo se extendió a numerosos lugares del mundo y actualmente se cultiva en diferentes países.
Se cultiva, entre otros lugares, en distintos países europeos, Egipto, India, Corea, Estados Unidos y también en Argentina, por lo que forma parte de la tradición de las plantas medicinales de nuestra región.
Es una planta bastante resistente. Prefiere los lugares soleados y los suelos bien drenados, y puede soportar temperaturas relativamente bajas. No necesita necesariamente un suelo extraordinariamente rico para desarrollarse.
Sus pequeñas flores son la parte que más se utiliza con fines medicinales.
¿Qué contiene la manzanilla?
Las flores de manzanilla contienen numerosos compuestos naturales. Entre ellos se encuentran aceites esenciales, flavonoides y otros compuestos fenólicos.
Entre sus componentes se estudian especialmente sustancias como el α-bisabolol, el camazuleno, la apigenina, la luteolina y la quercetina.
Esta composición ayuda a explicar por qué la manzanilla ha sido utilizada tradicionalmente en preparaciones destinadas al aparato digestivo, la piel y las mucosas.
¿Cómo se prepara la manzanilla?
La forma más sencilla y tradicional de utilizarla es mediante una infusión de sus flores secas.
Una preparación tradicional para adultos consiste en colocar aproximadamente 1,5 a 4 gramos de flores de manzanilla en unos 150 ml de agua hirviendo, dejar infusionar y beberla. La Agencia Europea de Medicamentos recoge este tipo de preparación dentro de los usos tradicionales de la planta.
No es necesario hacer una infusión extremadamente concentrada. Como ocurre con muchas plantas medicinales, más cantidad no significa necesariamente mayor beneficio.
La infusión puede beberse caliente, lentamente, y muchas personas la toman después de las comidas o durante la noche.
¿Para qué se utiliza tradicionalmente?
La manzanilla tiene una larga tradición como planta utilizada para diferentes molestias.
Para el aparato digestivo
Uno de sus usos tradicionales más conocidos es como ayuda para molestias digestivas leves, especialmente:
- sensación de hinchazón;
- gases;
- digestiones pesadas;
- pequeños espasmos o cólicos digestivos.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce el uso tradicional de las flores de manzanilla para síntomas gastrointestinales leves, como hinchazón y pequeños espasmos.
Por eso es frecuente encontrarla como una infusión que se toma después de una comida abundante.
Para favorecer la calma
La manzanilla también tiene una larga tradición popular como bebida relajante antes de dormir.
Existen investigaciones preliminares sobre determinados preparados de manzanilla y la ansiedad, pero todavía no hay evidencia suficiente para afirmar que la infusión de manzanilla sea un tratamiento para la ansiedad o el insomnio.
Por eso es más correcto decir que tradicionalmente se utiliza para favorecer la relajación.
Para la piel
La manzanilla también puede utilizarse externamente en determinadas preparaciones.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce su uso tradicional como complemento para irritaciones leves de la piel y de algunas zonas de las mucosas, una vez descartadas enfermedades importantes. También contempla su utilización tradicional en pequeñas inflamaciones de la piel y heridas superficiales.
Por eso existen cremas, lavados y otras preparaciones elaboradas a partir de sus flores.
¿Puede utilizarse en forma de lavado?
Sí, existen preparaciones tradicionales de manzanilla destinadas al uso externo.
Sin embargo, hay una diferencia importante: una infusión para beber y una preparación destinada a la piel o las mucosas no necesariamente tienen la misma concentración ni la misma forma de preparación.
La EMA contempla determinadas preparaciones de flores de manzanilla para lavados y aplicaciones externas.
¿Y para la cistitis?
Aquí conviene ser especialmente cuidadosos.
La manzanilla puede resultar agradable como bebida caliente y forma parte de muchas prácticas tradicionales relacionadas con el bienestar y la relajación, pero no debe presentarse como una cura para la cistitis o para una infección urinaria.
La evaluación europea de la manzanilla reconoce usos tradicionales digestivos, respiratorios, de la boca y garganta y de determinadas irritaciones de la piel y mucosas, pero no establece a la manzanilla como tratamiento de una infección urinaria.
Por eso, si una persona tiene ardor al orinar, necesidad constante de orinar, dolor en la parte baja del abdomen, sangre en la orina, fiebre o dolor en la espalda, debe consultar a un profesional sanitario. Una infusión puede acompañar el bienestar, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de una infección urinaria.
Una planta para beber y también para cuidar
Una de las características más interesantes de la manzanilla es que sus flores pueden emplearse de diferentes maneras.
Se encuentra como:
- infusión para beber;
- preparados líquidos;
- lavados;
- enjuagues y gárgaras;
- preparados para uso externo;
- baños y otros productos tradicionales.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce varias de estas formas tradicionales de utilización.
Precauciones importantes
Que una planta sea natural no significa que sea adecuada para absolutamente todas las personas.
La manzanilla puede producir reacciones alérgicas, algunas de ellas importantes. Existe mayor posibilidad de reacción en personas alérgicas a plantas de la familia de las Asteráceas, como margaritas, crisantemos o ambrosía.
También se han señalado posibles interacciones con determinados medicamentos, entre ellos la warfarina y algunos medicamentos sedantes. Por eso, quienes toman medicación habitualmente deberían consultar con su médico o farmacéutico antes de utilizar preparados medicinales de manzanilla de manera frecuente.
Una pequeña flor, una gran tradición
La manzanilla nos recuerda que muchas plantas sencillas que crecen cerca de nosotros han acompañado al ser humano durante generaciones.
Su aroma, su sabor suave y su tradicional utilización digestiva y calmante han hecho de ella una de las infusiones más queridas.
La ciencia moderna continúa estudiando sus componentes y posibles beneficios. Mientras tanto, podemos disfrutar de la manzanilla respetando algo fundamental: las plantas medicinales pueden ser grandes aliadas del bienestar, pero no deben sustituir la atención médica cuando existe una enfermedad.
La naturaleza puede acompañarnos; conocerla y utilizarla responsablemente es también una forma de cuidarnos.
“La naturaleza puede acompañarnos; conocerla y utilizarla responsablemente es también una forma de cuidarnos.”





